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Por Lisandra Paraguassu
BRASILIA, 3 ago (Reuters) - A pocas semanas de las elecciones de octubre en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva está llevando a cabo una de las campañas presidenciales más cautelosas que se han visto en el país en los últimos años, en un intento por proteger su mínima ventaja en las encuestas frente al senador de derecha Flavio Bolsonaro, según asesores cercanos a su campaña.
El resultado ha sido una campaña inusualmente moderada, según dijeron las fuentes a Reuters, en un contexto de preocupación por la desinformación, la injerencia extranjera y el riesgo de dar pie accidentalmente a narrativas políticas perjudiciales.
"La capacidad de engañar a los votantes hoy en día es aún mayor que en 2022, por lo que es una preocupación real. Tenemos que ser mucho más cuidadosos con lo que hacemos y decimos", afirmó un asesor, que pidió no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el tema.
Las encuestas muestran que Lula mantiene una ventaja cada vez menor sobre el senador Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y las últimas encuestas indican una diferencia de entre 1 y 3 puntos porcentuales en la segunda vuelta.
En el interior del palacio presidencial del Planalto, en Brasilia, se ha ordenado a los funcionarios que examinen minuciosamente las acciones del Gobierno para evitar acusaciones de que los recursos estatales se están utilizando con fines políticos y para minimizar los errores que los opositores podrían aprovechar.
Se ha pedido a los ministros que eliminen sus publicaciones en redes sociales, y la televisión estatal ha dejado de retransmitir actos presidenciales para evitar el riesgo de infringir la ley electoral brasileña, según informaron las fuentes a Reuters. Al mismo tiempo, los comunicados oficiales y los actos presidenciales se están revisando minuciosamente para evitar interpretaciones erróneas, aunque algunos funcionarios lo consideren un enfoque excesivamente cauteloso, añadieron.
"Creo que hay cierta exageración en esta preocupación por infringir la ley. A los gobiernos anteriores no les preocupaba en absoluto esto", afirmó una de las fuentes. "La legislación brasileña deja claro que, en algún momento, el titular del cargo será presidente y candidato al mismo tiempo".
Sin embargo, toda esa precaución no bastó para evitar que Lula se viera envuelto en una tormenta en las redes sociales la semana pasada. Durante una entrevista, afirmó que nunca había conocido a un lobista que actualmente esté siendo investigado por un caso de corrupción, pero enseguida resurgieron y circularon por Internet unas fotos de Instagram en las que aparecían juntos.
Su campaña alegó que a menudo se le acercan personas para pedirle fotos, pero él sostiene que no tiene relación alguna con el lobista.
Su rival, Bolsonaro, también se ha enfrentado a su propia polémica en las redes sociales. Esta semana, una revista brasileña reveló que había recibido un pago de 1,6 millones de dólares de Daniel Vorcaro, un exbanquero caído en desgracia investigado por corrupción en uno de los mayores casos de fraude descubiertos en el sistema financiero brasileño. En mayo ya se había revelado un pago anterior de 24 millones de dólares.
La campaña de Lula, sin embargo, se enfrenta a un entorno mucho más complicado debido al auge de la inteligencia artificial —que hace que la distorsión de la información sea más difícil de detectar— y a una Administración en Washington que parece estar fomentando un giro hacia la derecha en América Latina.
"El Gobierno de Estados Unidos muestra hoy una clara voluntad de interferir en las elecciones de la región", declaró a Reuters una persona cercana a Lula, afirmando que la Administración Trump considera a Brasil como el próximo objetivo en una ola de victorias de la derecha "que ellos mismos iniciaron en la región".
El Departamento de Estado no respondió a una solicitud de comentarios de Reuters, pero la agencia ya ha rechazado anteriormente las acusaciones de injerencia electoral por parte del Gobierno brasileño.
POLARIZACIÓN
Sin embargo, las razones que explican esta campaña discreta van más allá de la cautela de Lula.
Los analistas señalan la polarización entre Lula y el bando de Bolsonaro como un factor que contribuye al cansancio de los votantes, lo que, en última instancia, se traduce en la apatía generalizada que se observa en las calles.
"Ambas vías son conocidas; ya se han probado", explicó Cila Schulman, directora ejecutiva del Instituto Ideia, un centro de estudios especializado en sondeos y encuestas de opinión pública.
La campaña del senador Bolsonaro también se enfrenta a un público poco entusiasta, según declaró a Reuters una persona cercana al senador, quien añadió que sus encuestas muestran que los votantes de todo el espectro político están cansados de las disputas políticas, lo que contribuye a una menor participación.
El Tribunal Electoral de Brasil, que supervisa las elecciones, también ha prohibido a las plataformas mostrar contenidos de los candidatos a usuarios que no los sigan, lo que complica aún más la tarea de llegar a los votantes.
Es parte de la razón por la que la participación en cada campaña se limita a las "cámaras de eco", afirmó Luis Fakhouri, director de estrategia de Palver, una empresa de inteligencia de datos que analiza las redes sociales. Eso, añadió, podría beneficiar a Lula y al senador Bolsonaro, los dos candidatos que lideran la carrera.
"Para las campañas de Lula y Flavio, si no hay mucha actividad, les viene bien. Llevan una ventaja sólida, no necesitan agitar las aguas. Son los candidatos menores los que deberían intentar avivar sus campañas", afirmó Fakhouri.
(Reporte de Lisandra Paraguassu en Brasilia; información adicional de Ricardo Brito; edición de Manuela Andreoni y Aurora Ellis. Editado en español por Natalia Ramos)