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Mientras el precio de la vivienda sube, los ingresos de las familias mexicanas avanzan a un ritmo mucho menor, lo que complica cada vez más la posibilidad de comprar una casa con el fruto de su trabajo, en un mercado donde el encarecimiento de los inmuebles ha ampliado la distancia entre el costo de un hogar y la capacidad de compra de quienes buscan adquirirlo.
El informe Situación Inmobiliaria México, segundo semestre del 2026, elaborado por BBVA Research, documenta esta brecha a través del Índice de Poder Adquisitivo de la Vivienda e Ingreso por Trabajo Relativo (IPAVIR), que mide la diferencia entre el crecimiento de los precios habitacionales y los ingresos de los hogares.
Según el reporte, entre el 2016 y el 2025, el índice de precios de la vivienda de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) aumentó 108.5%, mientras que los ingresos de los hogares crecieron apenas 25%, una diferencia que llevó la brecha entre ambos indicadores a 83.6 puntos porcentuales en el 2025, frente a los 15.1 puntos registrados en el 2018.
"Una mayor divergencia entre ambas variables representa un deterioro del poder adquisitivo relativo, lo que puede limitar la incorporación de nuevos hogares al mercado de adquisición de vivienda, aun cuando sus ingresos hayan aumentado en términos reales…Esta evolución representa una restricción para la adquisición de vivienda, ya que el aumento del ingreso no se ha traducido en una mejora equivalente de la capacidad de compra", indica el informe.
El deterioro del poder adquisitivo no implica necesariamente que exista una insuficiencia de vivienda en el mercado, ya que las condiciones de acceso también dependen de la cantidad de inmuebles disponibles, su distribución por segmento de precio y el ritmo al que se colocan, de acuerdo con BBVA Research.
Para Samuel Vázquez, economista principal de BBVA Research México, la brecha entre los precios de la vivienda y los ingresos laborales no puede resolverse únicamente con más crédito hipotecario.
"No lo va a absorber el crédito hipotecario… hay que fomentar la construcción, eso es lo que hay que hacer", puntualizó.
La evolución de los ingresos laborales es parte central del problema, pues no basta con que aumente el empleo si los salarios no permiten a las familias cubrir el costo de una vivienda, por lo que Marissa González, economista senior de BBVA Research México, planteó que se necesitan empleos estables y mejor remunerados para que más hogares puedan incorporarse al mercado hipotecario.
"Y no solo es importante tener un empleo formal, sino tener empleo formal mejor remunerado para que se pueda tener un crecimiento de la demanda potencial (de vivienda) en el mediano y largo plazo", explicó la especialista.
Aunque las tasas de interés hipotecarias comenzaron a disminuir, el ajuste no ha sido suficiente para impulsar la demanda potencial de crédito, pues la tasa pasó de 10.2% al cierre del 2025 a 10% durante el primer semestre del 2026, de acuerdo con BBVA Research.
En este contexto, la inscripción de vivienda en el Registro Único de Vivienda creció cerca de 200% en el primer semestre del 2026, pero ese avance todavía no se traduce por completo en inmuebles terminados, pues cerca de 40% de las viviendas registradas en producción tenía un avance de obra inferior a 20%, de acuerdo con BBVA Research.
El encarecimiento de la vivienda frente a los ingresos también presenta diferencias importantes entre entidades, con una brecha que en el 2025 alcanzó 144.2 puntos porcentuales en Baja California Sur, 131 puntos en Quintana Roo y 117.5 puntos en Nayarit, los tres estados con las mayores divergencias entre el crecimiento de los precios habitacionales y los ingresos de los hogares, de acuerdo con BBVA Research.
En estas entidades con actividad turística, parte de la demanda inmobiliaria ha respondido a la compra de viviendas como inversión y no necesariamente para habitarlas de manera permanente, una tendencia que Marissa González identificó en años anteriores entre hogares que adquirieron propiedades adicionales para destinarlas a rentas de corta estancia.
"Era un motivo de inversión y no tanto un motivo de habitación… ya estamos empezando a ver una disminución en este tipo de de viviendas de inversión, sobre todo por la disparidad que observamos entre el aumento de precios y el ingreso de los hogares", explicó la especialista al referirse a las compras de vivienda en destinos como Quintana Roo, Baja California Sur, Nayarit y otras entidades con vocación turística.
En contraste, Hidalgo registró la menor brecha, con 50.6 puntos porcentuales, seguido de Morelos y Tlaxcala, con 55.5 puntos cada uno, y Oaxaca, con 56.3 puntos.
El informe advierte que una menor divergencia entre los precios de la vivienda y los ingresos no implica necesariamente una mayor asequibilidad, pues el IPAVIR mide la evolución relativa de ambas variables, pero no la relación entre el precio de un inmueble y el ingreso necesario para adquirirlo.
Gráfico EE