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Por Brendan O'Boyle
BRASILIA/SÃO PAULO, 19 oct (Reuters) - El senador brasileño Flávio Bolsonaro y el presidente Luiz Inacio Lula da Silva intercambiaron ataques el domingo en su primer debate presidencial cara a cara, marcado por un tenso enfrentamiento a solo una semana de la segunda vuelta electoral.
Las encuestas previas al debate apuntaban a que Bolsonaro, hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, llegaría como favorito a la votación del 25 de octubre, tras quedar casi dos puntos por delante de Lula en la primera vuelta, celebrada a principios de este mes.
Sin embargo, los sondeos también han mostrado que la contienda se estrecha, y Lula se ha mostrado confiado en convertirse en el primer candidato desde el retorno de Brasil a la democracia en la década de 1980 en ganar las elecciones tras quedar segundo en la primera vuelta.
El debate, cuyo formato permitía a los candidatos desplazarse por el escenario e interactuar entre sí en un ambiente tenso y con una intervención limitada del moderador, se convirtió rápidamente en un acalorado intercambio de acusaciones de corrupción y ataques personales.
Lula presionó a Bolsonaro por sus presuntos vínculos con el banquero encarcelado Daniel Vorcaro, mientras que Bolsonaro lo cuestionó sobre acusaciones relacionadas con su hijo y un escándalo de fraude en las pensiones.
"Mentir es el fuerte de la familia Bolsonaro", dijo Lula, mientras que Bolsonaro afirmó que Lula tiene un "problema muy claro en su ADN" y está "siempre manchado por la corrupción".
El debate del domingo fue el primero entre Lula y el senador Bolsonaro, después de que ambos candidatos rechazaran oportunidades anteriores. Está previsto un segundo debate para el 23 de octubre, justo antes de la segunda vuelta.
Lula dijo a los periodistas antes del debate que esperaba ganarse a los 33 millones de electores que no acudieron a votar en la primera vuelta, equivalentes a aproximadamente uno de cada cinco ciudadanos con derecho a voto.
INTERCAMBIOS TENSOS
El formato del debate propició por momentos intercambios tensos y expresiones de frustración entre el público.
Un Bolsonaro seguro de sí mismo gesticuló y caminó varias veces detrás de Lula cuando le correspondía hablar al presidente, una conducta que, según los moderadores, estaba permitida por las reglas, pero que provocó quejas del equipo de Lula.
"Bolsonaro tuvo una ligera ventaja en términos generales, más por su actitud que por el contenido, porque Lula estuvo incómodo y nervioso durante todo el debate", dijo Lucas de Aragão, socio de la consultora Arko Advice, con sede en Brasilia.
En un momento dado, Lula se negó a permanecer cerca de Bolsonaro y lo llamó "miliciano", en alusión a las acusaciones sobre los vínculos del senador con grupos paramilitares de Río de Janeiro. Bolsonaro, por su parte, ironizó que menos mal que había dejado su cartera, en una aparente mofa a la condena por corrupción dictada contra Lula en 2017 y posteriormente anulada.
En materia de políticas públicas, los candidatos se limitaron en gran medida a reiterar sus promesas de campaña. Bolsonaro, por ejemplo, prometió designar a las principales bandas y milicias de Brasil como organizaciones narcoterroristas y construir más de medio millón de plazas penitenciarias.
Lula defendió su gestión económica y sostuvo que el crecimiento procede de poner dinero "en manos de muchos", en lugar de unos pocos, y señaló los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación durante su presidencia como una muestra de su compromiso.
Los candidatos chocaron por los elevados precios de los alimentos, que han lastrado el apoyo a Lula pese a la caída de la inflación y a que el desempleo ha alcanzado un mínimo histórico.
"¿La comida está más cara o más barata? ¿Cuánto tiempo hace que no ponen un trozo de carne en el congelador?", preguntó Bolsonaro.
Los candidatos también se acusaron mutuamente de traicionar la soberanía nacional. Lula acusó a los Bolsonaro de presionar a Estados Unidos para que impusiera aranceles a Brasil y de desear que el país sufriera.
"Es evidente, y así lo percibe el pueblo brasileño, que la familia Bolsonaro está subordinada a los intereses estadounidenses", dijo Lula.
Bolsonaro rechazó las afirmaciones de Lula y dijo que, bajo su mandato, Brasil estaba "subordinado a globalistas y terroristas".
(Reporte de Brendan O'Boyle y Luis Nova en Brasilia; André Romani y Sebastian Rocandio en São Paulo; escrito por Brendan O'Boyle; edición de Cynthia Osterman, Deepa Babington y Lincoln Feast; edición en español de Benjamín Mejías Valencia)