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Miles de personas marchan este miércoles en las principales ciudades de Colombia en rechazo a las políticas del presidente derechista Abelardo de la Espriella, en la primera jornada de protestas contra su gobierno.
Convocados por la oposición liderada por el expresidente izquierdista Gustavo Petro (2022-26), sindicatos, comunidades indígenas, estudiantes y feministas se manifiestan con cánticos y consignas como "¡va a caer!", en alusión al gobierno.
"Me siento en peligro, nuestros derechos están en riesgo (...) Todo lo que hemos luchado durante tanto tiempo hoy está en riesgo", dice a la AFP Unzo Vargas, funcionario de 44 años, que protestaba en Bogotá con la bandera del arcoíris que representa a la comunidad LGBTQ.
Apenas dos meses después de haber asumido el poder, De la Espriella enfrenta diversas críticas: la oposición ve amenazados los derechos humanos por sus políticas de mano dura y teme retroceder en las reformas sociales alcanzadas por Petro, el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia.
El exmandatario amplió el acceso gratuito a la universidad pública, hizo aumentos récord del salario mínimo y dio beneficios para los trabajadores como el pago adicional por horas nocturnas.
"Lo poco que hemos logrado (...) estamos a punto de perderlo", dice Ester Guerra, una profesora de escuela de 32 años en Bogotá.
El tráfico de la capital lucía tranquilo ante el llamado a teletrabajar por parte de compañías y la suspensión de clases en algunos colegios. En las principales ciudades las protestas avanzaban de manera pacífica.
- "Tiempos oscuros" -
Entre otras preocupaciones, los manifestantes rechazan el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Israel -rotas durante el mandato de Petro- y los acercamientos con el gobierno de Donald Trump que consideran un riesgo para la soberanía.
"Tengo rabia, me siento ofendida, no merecemos esto, él (De la Espriella) sólo quiere entregar el país a Estados Unidos, a Israel. Siento que se vienen tiempos oscuros", refiere Jimena Rodríguez, una estudiante de 20 años.
Los manifestantes ondearon banderas palestinas y quemaron una grande de Estados Unidos en Bogotá.
El senador de izquierda Iván Cepeda, que perdió por menos de un punto porcentual las elecciones presidenciales, se unió a las protestas en la capital.
Los manifestantes temen ser blanco de represión, luego de que De la Espriella decretara el martes flexibilizar el uso de la fuerza por parte de las autoridades en caso de daños o bloqueos de vías. Según el presidente, la medida le permite "atacar el terrorismo urbano disfrazado de protesta".
"Intentan atemorizar a la población para que no salga a protestar, pero está en la Constitución" como derecho, opina Óscar Pérez, profesor de 40 años.
En esta jornada, además, las comunidades indígenas protestan contra un proyecto de regulación de la guardia indígena, una entidad civil de defensa de los territorios ancestrales que opera en las regiones más afectadas por el conflicto armado.
"Prácticamente no gobierna para los pueblos indígenas (...) no nos representa", asegura José Joy Martenorio, coordinador del Consejo Regional Indígena del Cauca, una región controlada por guerrillas y narcotraficantes.
El presidente también es cuestionado por una supuesta falta de transparencia con el manejo de fondos por parte de su esposa, encargada de las ayudas de privados para la atención de los damnificados del grave terremoto que sacudió el oeste del país el 10 de agosto.
Además la oposición reclama una vulneración al Estado laico, por sus frecuentes alusiones religiosas, la presencia de vírgenes en actos públicos y otras expresiones como la frase "¡viva Cristo rey!" con el que termina cada alocución.
"Hay mucha frustración, los ánimos están caldeándose y esta es una de las manifestaciones de que la oposición es una gran parte del país", dice Samuel Molina, un estudiante de 20 años en Bogotá.
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