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Guerra abierta en el Supremo de Brasil: la crisis judicial estalla a un mes de las elecciones

2026-09-04 19:20:29 - MUNDO

El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil atraviesa una de las mayores crisis de su historia reciente. 

A un mes de las elecciones presidenciales, dos de sus jueces mantienen un enfrentamiento a raíz de las revelaciones sobre los contactos entre el magistrado Alexandre de Moraes y Daniel Vorcaro, el banquero acusado de liderar un fraude multimillonario que sacude desde hace meses al poder político y judicial del país.

La disputa llevó este 4 de septiembre al presidente Luiz Inácio Lula da Silva a intervenir públicamente. El mandatario advirtió sobre el riesgo de que el escándalo termine erosionando la confianza de los brasileños en las instituciones.

"Si no hay instituciones sólidas y funcionando, la democracia estará muy vulnerable", afirmó Lula durante un acto en Brasilia junto al presidente del Supremo, Edson Fachin.

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, habla durante una ceremonia para celebrar los avances en el sistema de seguridad social, el 3 de septiembre de 2026 en el palacio de Planalto, en Brasilia

El mandatario, que buscará su reelección en los comicios del 4 de octubre, se mostró preocupado de que la sociedad pierda "la esperanza, la fe y la credibilidad en las instituciones" y reclamó que las investigaciones avancen sin proteger a ninguna autoridad.

"Nadie, nadie, en nombre de la democracia, puede utilizar el cargo que ocupa en beneficio personal. Nadie".

La crisis tiene como protagonista a una de las figuras más poderosas y polémicas de la Justicia brasileña. Moraes llevó adelante el proceso que terminó con la condena y encarcelamiento del expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.

Durante los últimos años se convirtió también en una de las principales caras de la ofensiva judicial contra la desinformación y los sectores más radicales del bolsonarismo.

Ahora es el propio magistrado quien enfrenta pedidos para que se investigue su conducta.

El origen de la crisis está en el celular de Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master, detenido en el marco de una investigación por un enorme fraude financiero. La entidad quebró con una deuda superior a los 7.000 millones de dólares con cientos de inversores.

Las investigaciones revelaron una extensa red de contactos de Vorcaro con dirigentes políticos, funcionarios y miembros del Poder Judicial. Entre ellos hay un número telefónico atribuido a Moraes.

Un informe de la Policía Federal dado a conocer esta semana contiene mensajes enviados por el banquero a ese número poco antes de su detención. En uno de ellos, en presunta referencia a la posibilidad de abandonar Brasil ante el avance de la investigación, Vorcaro preguntaba:

"¿Crees que el lunes ya tengo que estar afuera?"

Días antes había escrito:

"Siempre juntos. Sabes que te tengo todo el agradecimiento de mi vida".

Las respuestas del interlocutor no aparecen en el informe policial divulgado hasta ahora. Tampoco se ha determinado públicamente si Moraes advirtió al banquero sobre su inminente detención, una de las sospechas que deberán esclarecerse.

Un guardia de seguridad frente a la sede del Banco Master, tras la detención de su accionista controlante, el empresario Daniel Vorcaro, en São Paulo, Brasil. 18 de noviembre de 2025.

La investigación también descubrió un contrato millonario entre el Banco Master y el estudio jurídico de Viviane Barci de Moraes, esposa del juez. Según las pesquisas citadas por la agencia EFE, Moraes intervino además en la revisión de ese acuerdo de prestación de servicios.

Las revelaciones se hicieron públicas después de que André Mendonça, otro de los integrantes del Supremo y juez instructor del caso, levantara el secreto judicial y pidiera que la situación fuera analizada por el pleno del tribunal.

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La respuesta de Moraes abrió una crisis inédita dentro de la corte.

El jueves por la noche, el magistrado solicitó que el propio Mendonça sea investigado por presuntos delitos, entre ellos abuso de autoridad e improbidad administrativa, y lo acusó de actuar para favorecer a determinados grupos políticos.

Mendonça llegó al Supremo en 2021 por decisión de Jair Bolsonaro. Moraes, por su parte, fue designado en 2017 por el entonces presidente Michel Temer. Aunque sus adversarios políticos suelen presentarlo como un aliado de Lula, no forma parte del Gobierno.

Para fundamentar su pedido contra Mendonça, Moraes se apoyó en un documento de inteligencia de la Policía Federal que, según informó el diario 'Folha de São Paulo', la propia institución dijo que carecía de "valor probatorio".

La disputa obligó a intervenir a Fachin, quien abrió un expediente separado para analizar posibles irregularidades en las investigaciones de la Policía Federal y dio cinco días a los involucrados para presentar sus explicaciones.

"Ninguna autoridad está por encima de la Constitución. Ningún poder está por encima de la ley", afirmó este viernes el presidente del Supremo, quien prometió una respuesta "firme, proporcional y rigurosa".

"Este puede ser el momento más dramático en la historia del Supremo Tribunal Federal de Brasil", describió a Reuters Felipe Recondo, periodista e investigador que sigue al tribunal desde hace décadas.

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La crisis llega después de años en los que el Supremo amplió en gran medida su protagonismo en la vida política brasileña.

El tribunal intervino en asuntos que van desde la política ambiental hasta la despenalización de la tenencia de marihuana para consumo personal, pero fueron sus decisiones alrededor de Bolsonaro y sus aliados las que terminaron colocándolo en el centro de la polarización política.

Moraes fue una figura muy importante en ese proceso. Su actuación contra Bolsonaro y dirigentes de la derecha radical incluso provocó el año pasado sanciones temporales de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, que acusó al magistrado de impulsar procesos con motivaciones políticas.

Luiz Inácio Lula Da Silva abraza al magistrado Alexandre De Moraes en la ceremonia en la que éste fue electo vicepresidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil. Brasilia, 29 de septiembre de 2025.

Ese nuevo protagonismo estuvo acompañado por un deterioro de la confianza de una parte de la sociedad en el tribunal.

Fachin, quien asumió este año la presidencia de la corte, ha impulsado la creación de reglas más claras sobre la conducta de los magistrados y pidió este viernes la creación de un código de ética para el Supremo, una iniciativa que encuentra resistencias entre algunos de sus integrantes.

El caso Moraes ubica ahora al tribunal ante un dilema. Investigar a uno de sus miembros podría debilitar aún más su imagen, pero negarse a hacerlo alimentaría las acusaciones de que la corte protege a sus propios jueces.

"Para el tribunal, cualquier decisión que tome es mala", resumió Recondo.

Lula también apuntó este viernes contra las filtraciones interesadas de expedientes judiciales y advirtió que Brasil no puede "oficializar la industria de las 'fake news'" ni "la industria de las filtraciones selectivas" por razones políticas o económicas.

"Si no ponemos fin a esto, perderemos la credibilidad que queremos que la sociedad tenga en la Justicia".

El escándalo estalló además cuando falta apenas un mes para las elecciones presidenciales del 4 de octubre.

Lula llega a los comicios con una ventaja que se ha reducido frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente y principal candidato de la derecha.

Una encuesta de 'Datafolha' difundida el jueves mostró un escenario de empate técnico en una eventual segunda vuelta, con 46% para Lula y 44% para Flávio Bolsonaro.

El bolsonarismo pretende convertir las revelaciones sobre Moraes en uno de los ejes del final de la campaña. Flávio Bolsonaro convocó a sus seguidores a movilizarse el 7 de septiembre, Día de la Independencia, una fecha que su padre utilizó durante su Presidencia para realizar demostraciones de fuerza en las calles.

Desde la oposición también reclamaron un juicio político contra Moraes

"La sociedad necesita reaccionar pacífica y democráticamente. Es hora de decir basta", afirmó el líder opositor en el Senado, Rogério Marinho, quien acusó al juez de ejercer un "poder sin control".

Pero el caso Vorcaro también salpica a Flávio Bolsonaro. El líder de derecha reconoció que se reunió con el banquero para buscar financiación para una película biográfica sobre su padre, y la Policía investiga movimientos millonarios vinculados a esas gestiones.

El senador de Brasil Flávio Bolsonaro (2-d) reacciona en la convención nacional del Partido Liberal de Brasil (PL) este sábado, en São Paulo (Brasil). Bolsonaro lanzó su candidatura a la Presidencia de Brasil con un discurso en el que reivindicó el legado político de su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro, preso por intento de golpe de Estado.

Mientras la campaña intenta capitalizar el escándalo, el Supremo enfrenta una decisión que hasta hace poco parecía imposible: determinar si existen elementos suficientes para investigar formalmente a uno de sus propios jueces.

"Estamos en un momento de gran incertidumbre", resumió a Reuters Leonardo Barreto, de la consultora política Think Policy.

En medio de la disputa que ya excedió los límites del tribunal, Lula lanzó una advertencia sobre lo que considera que está verdaderamente en juego:

"La ley vale para todos".

Con EFE, Reuters, AFP y medios locales

Fuente: france24.com